El trabajo en el shopping ya fue. Todavía me sorprende haber aguantado tanto tiempo rodeada de esa vieja del orto y todos esos pelotudos babosos.
Con Flop iniciamos un microemprendimiento. Estamos estampando remeras con unos motivos que son medio pedorros, pero otra cosa no conseguimos. Si todo sale bien, a mediados de diciembre nos vamos a Villa Gesell a pasar la temporada allí, hacer huevo y ver si vendemos algo.
Por suerte zafamos de las insoportables fiestas y toda la pedorrez que traen. No saludaremos a nadie y tampoco tendremos que aguantar a los tíos borrachos, sus esposas malcogidas y sus hijas verdes de envidia.
Así que si no paso más por acá, los saludo hasta marzo o abril del año que viene o hasta nunca.
La verdad es que aca no viene ni el loro y esto me aburrió.
Les dejo un poema que, perfectamente, podría ser una canción de babasónicos.
Si alguien lo quiere lo regalo para que le pongan música y triunfen en la vida.
Chau
Poema de despedida

El mundo es nuestro, oh yes
En nuestros puños delicados
las armas: belleza y talento
para aplastarlo de una.
Adiós, adiós, no nos volveremos a ver
Reviéntense los hígados
coman turrones y almendras
brinden a mi salud.
El mundo es nuestro, oh yes
Es hora de gastarlo de una
El pasado que se cague
los traidores que mueran como cerdos
Adios, adios
Oh yes, oh yes.